Poder y delito: Rashomón en Huitzilac

Poder y delito: Rashomón en Huitzilac

José Emilio Pacheco

reyes_alfon.gifRyunosuke Akutagawa se suicidó en 1927, pocos meses antes de la matanza mexicana de Huitzilac. Nacido en 1892, publicó en 1917 Rashomón y otros cuentos. Dos de ellos inspirarían a Akira Kurosawa su gran película de 1950.

En español pudimos conocer a Akutawaga por las excelentes traducciones que el escritor y pintor Kazuya Sakai hizo en su natal Buenos Aires, con prólogo de Jorge Luis Borges. Sakai vivió algunos años entre nosotros y fue jefe de redacción en el Plural de Octavio Paz. Sin embargo, no contamos con ediciones mexicanas de El biombo del infierno y Kappa. Los engranajes, libros ya inencontrables. Continue reading

Adiós a Tomochic. Entre el paredón y la espada

Adiós a Tomochic. Entre el paredón y la espada

 

José Emilio Pacheco

 

En marzo y abril de 1893 el diario opositor El demócrata publicó anónimamente “¡Tomochic! Episodios de campaña. Relación escrita por un testigo presencial”. En represalia el teniente Heriberto Frías fue sometido a consejo de guerra y Joaquín Clausell, director del periódico, y sus redactores Querido Moheno y José Ferrel incomunicados en la cárcel de Belén. Frías se salvó del fusilamiento gracias a que Clausell se declaró autor del texto; Concepción Montejo, la compañera del teniente, ocultó durante un cateo la correspondencia con El demócrata y otro periodista, Adalberto Concha, violó la clausura de las oficinas y destruyó el manuscrito en papel membretado del noveno batallón. Continue reading

Alfonso Reyes y Bernardo Reyes

Alfonso Reyes y Bernardo Reyes
La sombra del guerrero

José Emilio Pacheco

Hace unos cuantos años la llamada Escuela de los Anales quitó a los novelistas el privilegio de hacer, como dijeron los hermanos Goncourt, la historia de la gente que no tiene historia. Hasta entonces la historiografía fue sobre todo el relato del guerrero, la descripción de sus batallas y de sus crímenes. La inmensa mayoría de los héroes que venera una sociedad son guerreros. Si no los honrara no tendría argumentos para, llegado el caso, enviar a morir a sus jóvenes. Continue reading

Reyes en la hora de Tienanmen

Reyes en la hora de Tienanmen

José Emilio Pacheco

Sigmund Freud en una carta a Lytton Strachey, acotó los límites del historiador y del biógrafo: Nunca podremos conocer los motivos que determinan los actos humanos. Ante la observación de Freud se comprenden las exasperaciones de los científicos sociales enfrentados a la libertad y al poderío de la novela. Acerca de Madame Bovary y Roskolnikov lo sabemos todo. En torno a los personajes históricos sólo podemos hacer especulaciones. Si quien añade ciencia añade dolor, quien aumenta su documentación ve crecer sus perplejidades; añora la omnisciencia y la omnividencia del novelista que satisface una profunda necesidad de nuestra especie: saber lo que sucedió allá lejos y allá dentro. Continue reading